Amor de doble filo, Amor godín

Yo jamás andaría con alguien de la oficina”. Esta frase se escucha constantemente en el mundo godín, pero pocas veces se cumple debido a la naturaleza de las interacciones humanas.

Ellos también tienen su corazoncito, pues. Los godínez, clásicos oficinistas de cepa, están en constante riesgo de vincularse sentimentalmente con algún compañero de trabajo, con todas las amenazas y oportunidades que esto conlleva y sin discriminar entre jefes directos, superiores, inferiores y demás jerarquías que establece el organigrama.

Esta clase de relaciones es quizá la mayor generadora de matrimonios, pero también incide en el desempleo. Según una encuesta de la empresa Bumeran, publicada en 2017, los amoríos entre compañeros de oficina están prohibidos en 3 de cada 10 empresas mexicanas, por lo que lo primero que debes hacer cuando te gusta cada vez más el de recursos humanos, es revisar el reglamento interno, así como el código de ética de tu empresa, para saber si una posible relación godín puede repercutir en tu trabajo.

¿Por qué se prohíben?
El principal argumento es la productividad, la calidad del trabajo de quienes se enamoran

en la fila del garrafón. Pero no todas las relaciones son perseidas de igual manera por los reglamentos: los vínculos subordinado-encargado son los verdaderos enemigos de la paz en las oficinas, ya que siempre se prestarán a interpretaciones de desigualdad y favoritismo. Con la jefa o el jefe no, o por lo menos no públicamente (seamos creativos, amigos godínez

Si el reglamento de tu chamba contempla límites en el ámbito, acátalos, y si no, hay que usar el sentido común… La ropa sucia se lava en casa, así que evita demostraciones de afecto, problemas de pareja y lo que involucre sólo a los dos (o más) inmiscuidos. Es la mejor decisión para no sufrir con el tema.

La encuesta citada también revela que apenas 14% de los trabajadores mexicanos interrogados son capaces de separar el trabajo de la vida personal cuando existe un vínculo sentimental en proceso. Y todavía no se gestan cursos ni juntas diarias para lograr esto, así que las repercusiones en tu empleo pueden ser mayúsculas si formas parte de ese porcentaje.

Si no puedes con el paquete completo, llegó el momento de priorizar o pedir un cambio de área (de ser posible). Nadie quiere terminar con el corazón roto y desempleado.

Pero también hay ventajas de tener una pareja en el ambiente laboral. Una llamada entre juntas, un post-it con cursilerías en tonos pastel, un café compartido por la mañana o una comida en conjunto y alejados de los demás, siempre alegrarán un lunes maldito.

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